domingo, diciembre 23, 2007

27/11/2007



Cuando digo que me arriesgo a ver con ojos ciegos,
Me refiero a que usare la pupila de mi sentido sin miedo,
Aunque, el gran objeto que alimenta mi fe,
Es pensar que no solo para mí,
El ultimo clavel abandonado en el suelo,
Será de incontables el primero,
Los pétalos sobre la cruz,
Ya tienen dos dueños,
Esos silentes calmaron la pasión de Jesús,
Y aunaron en una casual mirada,
Una ilusión, una anhelo,
Mi caligrafía mayúscula de esta inspiración sustrae un verso sincero,
Solo aquel de hojas albas para completar de nuevo el ramo,
Me incline, lo tome, lo mire y le dije vamos,
Te vi, en blanco, no pensé, lo tenías en tu mano,
Lo entregue, nervios,
Quería contarlo, mejor callarlo,
Quería escapar, te lo quería volver a entregar,
Ojala se de vuelta,
De nuevo la quiero mirar.
Están poco lo que conozco de ti y tú de mí,
Naturalmente quiero tener lucidez en mis sospechas,
Se conjeturan sobre ambos preguntas,
Se que buscaremos respuestas,
Aunque existan replicas matemáticas,
Prefiero que creas más en mis letras,
Los espontáneos detalles me ayudaran a partir en la meta,
Mi presencia en tu soledad o la caricia perfecta,
Las veras mejor con los ciegos de que hablo,
Comprenderás ornamentados garabatos del poeta.

No hay comentarios.: