lunes, julio 03, 2006

ULTIMA ARCADA

Me siento asechado por mi conciencia,
Machacado, sicológicamente faenado,
Trato de volcar mis pensamientos a otros momentos,
Estoy a punto de transfigurarme a un accidental vesánico,
Decae mi ánimo.


Se suceden unos tras otros los síntomas de la pesadilla de mi culpa,
Me canso de evitarlos,

Imagina que solo de pensarlos,
Me vislumbro perdedor, y es notable,
Ya que ni siquiera puedo osar resistirme.


Quiero dormir pero no soñar,
Quiero inmiscuirme en la neutralidad, solo paz,
Quiero sumergirme en una caricia desesperada,
Alguien aunque no exista que sosiegue mi angustiada mirada.


A veces creo que pensar y pensar
solo va a gatillar mi final,

En estas simulaciones de realidad,
No te explico cómo sufro, soy un cobarde,
Allí lúgubre en el cuadro,

Mi improvisada fe arde,
Soy el anzuelo para la tragedia,
Me doy cuenta como mi menté,
De mi dolor hace una comedia,
Si, en estas palpo pena,

Decaigo, muero y vuelvo a morir,
Hasta lloro mi muerte,
Mis lágrimas cesan, cuando cesa mi mente.


Despierto y los vestigios de la húmeda mejilla,
Me avisan que quizás en esa agitada noche,

Gozo una pesadilla.

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